Aunque el hantavirus es endémico en varias regiones de Argentina, recientemente se han detectado brotes importantes en la Patagonia. Pero también el virus circula a nivel mundial, particularmente en Asia y Europa. Por eso, viajes donde viajes, tenés que tomar precauciones.
Las infecciones por hantavirus no son una noticia nueva, pero sí lo es la cepa Andes, que es la única que se transmite de persona a persona y, por eso, implica más riesgos para la salud. La cepa es más agresiva y se encuentra en la Patagonia chilena y argentina.
De ahí que, si tenés un viaje programado a esta zona, es fundamental que tomes medidas para llevar a cabo un turismo responsable. No ingreses a zonas rurales o agrestes sin la información necesaria. Desde Assist Card, te la brindamos para que aprendas a cuidarte en tus vacaciones.
El hantavirus se trata de una enfermedad viral grave, causada por el virus hanta. Este ataca principalmente el sistema respiratorio de los seres humanos. Es transmitido por roedores silvestres, fundamentalmente el famoso "ratón colilargo".
Este pequeño roedor, que se caracteriza por tener una cola que mide el doble de su cuerpo, vive en zonas rurales, matorrales, bosques y campos. El ratón no se enferma, pero es el portador natural del virus y lo elimina a través de su saliva, heces y orina.
Entender el mecanismo de transmisión es esencial para la prevención. Por eso, a continuación, te contamos las vías más frecuentes.
Cuando las heces o la orina de los roedores infectados se secan, el virus se combina con el polvo del ambiente.
Al barrer un galpón cerrado, entrar a una cabaña que estuvo abandonada o simplemente caminar por matorrales muy cerrados, ese polvo se levanta en el aire (se aerosoliza). Al respirarlo, el virus ingresa directamente a tus pulmones.
El "contacto directo" no significa solamente tocar a los roedores (vivos o muertos), sino que incluso es más habitual el contacto accidental con sus heces, orina o nidos.
Si no te das cuenta y te llevás las manos a los ojos, nariz o boca, trasladás el virus a tus mucosas, lo que produce la infección por hantavirus. El virus también puede entrar por heridas abiertas, como raspones o pequeños cortes en las manos o los pies.
Este es el contagio más directo, pero también el menos frecuente. Si un ratón portador de hantavirus te muerde o te araña, puede transmitir la enfermedad.
Sin embargo, estos ratones no son naturalmente agresivos. Suelen atacar solo si los asustás, pisás, acorralás, manipulás o invadís.
La cepa Andes, originaria de Argentina y Chile, es una variante del virus que ha demostrado tener la capacidad de contagiarse de una persona enferma a una sana durante los primeros días de los síntomas (por vía aérea o contacto estrecho).
Hay más posibilidades de transmisión entre convivientes y, al igual que el COVID-19, se contagia a través de las gotitas respiratorias que se generan al toser o al hablar. Adicionalmente, este hantavirus en particular puede contagiarse por saliva u otros fluidos corporales.
Los síntomas de hantavirus en su fase inicial son muy similares a los de una gripe fuerte o, más recientemente, al COVID-19 o al dengue, lo que dificulta su diagnóstico temprano. Prestá atención si tenés:
Después de unos días, la infección por hantavirus puede evolucionar rápidamente hacia lo que se conoce como Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH). El paciente empieza a tener dificultad grave para respirar (siente que le falta el aire) debido a la acumulación de líquido en los pulmones, acompañada de baja presión arterial. Esta es una emergencia médica extrema que requiere terapia intensiva inmediata.
El período de incubación es engañoso: puede variar entre 1 y 6 semanas después de la exposición. Esto significa que podés volver de tus vacaciones sintiéndote perfecto y manifestar la enfermedad ya estando en tu casa.
El hantavirus no tiene vacuna ni tratamiento antiviral específico; la única cura es el soporte médico temprano y, sobre todo, la prevención. Acá te dejamos las reglas de oro según el tipo de viaje que hagas.
Y por último, vayas adonde vayas, no olvides llevar asistencia al viajero para asegurarte una rápida atención médica de calidad en caso de que presentes síntomas.
El hantavirus en el sur del país suele tener brotes en localidades turísticas de Neuquén, Río Negro o Chubut.
Se puede viajar al sur con hantavirus si tomas las precauciones adecuadas para evitar el contagio, pero recordá que, en Argentina, la enfermedad es endémica también en el noroeste (Salta y Jujuy), noreste (Misiones y Formosa) y el centro (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos).
Por lo tanto, las medidas de precaución no solo aplican si vas a Bariloche, sino también si alquilás una quinta en el Delta del Tigre, vas a las sierras de Córdoba o hacés senderismo en las Yungas.
Si vas a viajar al exterior, tenés que saber que la infección por hantavirus no conoce fronteras. Eso sí, el riesgo cambia de forma según dónde estés.
Al igual que en Argentina, en países como Chile, Brasil, Estados Unidos y Canadá, predomina el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH).
Si tenés pensado hacer un road trip por los parques nacionales norteamericanos o acampar en el sur de Chile, las precauciones con los roedores deben ser las mismas que en la Patagonia argentina.
En estos continentes, el hantavirus se manifiesta mayormente como una Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal (FHSR).
Las variantes como el virus Puumala en el norte de Europa o el virus Hantaan en Asia afectan principalmente a los riñones. Aunque la mortalidad suele ser menor que en la variante americana, sigue siendo una enfermedad grave que requiere internación inmediata.
Hablar de hantavirus asusta, y con razón. Esta enfermedad puede alcanzar una mortalidad de 30% en algunas regiones. Esto significa que no hay margen para improvisar.
Si presentás síntomas luego de un viaje, el tiempo es tu mayor enemigo. Acudir a una salita de primeros auxilios rural o depender de un sistema público colapsado en plena temporada turística puede demorar horas vitales de diagnóstico y traslado a un centro de alta complejidad.
Los pacientes con esta infección suelen requerir intubación, respirador mecánico y atención en terapia intensiva. ¿Te imaginás tener que cubrir esos gastos de forma particular o coordinar un traslado sanitario de urgencia desde el medio de la montaña por tu cuenta?
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